Después de meses de preparación, el examen QIR está a la vuelta de la esquina. En este punto, el temario ya está dominado y los simulacros son parte de la rutina. Sin embargo, hay algo que muchos opositores subestiman: los pequeños errores de la recta final.
No son los temas que olvidaste o las fórmulas que no recuerdas los que más te perjudican, sino las decisiones equivocadas que se toman por nervios, agotamiento o falta de planificación. En este artículo repasamos los errores más comunes en los días previos al examen QIR… y, lo más importante, cómo evitarlos.
- Querer estudiar “todo lo que queda”
En la última fase de preparación, es habitual sentir la urgencia de repasar absolutamente todo. Pero ese impulso puede ser contraproducente. A veces, intentar abarcar más genera confusión y ansiedad.
👉 Cómo evitarlo:
Prioriza los repasos estratégicos. En enero no se trata de aprender cosas nuevas, sino de consolidar lo que ya sabes. En lugar de dedicar horas a temas marginales, enfoca tu energía en revisar conceptos clave y practicar preguntas tipo test. Recuerda: el repaso inteligente vale más que el repaso exhaustivo.
- Cambiar tu método de estudio a última hora
Muchos opositores, por miedo o inseguridad, deciden cambiar su forma de estudiar justo antes del examen: nuevos apuntes, nuevos resúmenes o incluso nuevos horarios. Este tipo de decisiones rompe el ritmo y crea más estrés.
👉 Cómo evitarlo:
Confía en tu sistema. Si te ha funcionado durante meses, mantén la misma estructura hasta el final. Pequeños ajustes (por ejemplo, acortar bloques de estudio o incluir repasos globales) son positivos, pero evita los cambios radicales. La estabilidad es tu mejor aliada para rendir bien.
- Descuidar el descanso
El cansancio acumulado de la oposición puede empujarte a pensar que “ya dormirás después del examen”. Grave error. La falta de sueño afecta directamente la memoria, la atención y la capacidad de concentración.
👉 Cómo evitarlo:
Planifica el descanso como parte del estudio. Duerme al menos 7 horas diarias y evita estudiar hasta la madrugada. Los días previos al examen, procura seguir una rutina de sueño constante. Un cerebro descansado recuerda más y piensa mejor.
- Saturarse con simulacros o test
Los simulacros son una herramienta excelente, pero en enero algunos opositores caen en el exceso: hacen uno cada día o revisan decenas de test sin analizarlos. Eso solo genera fatiga mental y frustración.
👉 Cómo evitarlo:
Reduce la cantidad y aumenta la calidad. Realiza uno o dos simulacros por semana, en condiciones reales (tiempo, entorno, concentración) y dedica el resto del tiempo a analizar los errores. Esa reflexión es la que realmente te hace mejorar.
- Descuidar la salud física y mental
En la recta final, la presión es alta y el autocuidado suele quedar relegado. Saltarse comidas, vivir a base de café o pasar días enteros sentado pueden afectar más de lo que crees al rendimiento cognitivo.
👉 Cómo evitarlo:
Cuidarte no es perder el tiempo, es optimizar tu rendimiento. Mantén una alimentación equilibrada, haz pequeñas pausas activas, y reserva un rato diario para desconectar (pasear, meditar o simplemente descansar). La mente también necesita oxígeno.
- Compararte con otros opositores
En redes o grupos de estudio, es fácil caer en la trampa de compararte: “yo no llevo tanto”, “ellos saben más”, “voy fatal”. Esa comparación solo alimenta la inseguridad y te distrae de tu propio progreso.
👉 Cómo evitarlo:
Recuerda que cada opositor tiene su ritmo. Confía en tu propio proceso. Lo importante no es cuánto estudian los demás, sino cómo llegas tú al examen. La confianza se construye reconociendo todo el trabajo que ya has hecho.
- No preparar el “día del examen”
Parece obvio, pero muchos olvidan preparar la logística: qué llevar, cómo llegar, qué comer o cómo gestionar los nervios ese día. Dejarlo para el último momento puede generar caos innecesario.
👉 Cómo evitarlo:
Haz una lista unos días antes: documentación, bolígrafos, reloj, agua, snacks, transporte. Planifica también tu desayuno y tu descanso. Cuantas menos decisiones tengas que tomar el día del examen, más energía tendrás para concentrarte en lo que importa.
Conclusión
A estas alturas, ya has hecho el trabajo duro. Evitar estos errores puede marcar la diferencia entre un buen resultado y un examen lleno de imprevistos. Mantén la calma, confía en tu preparación y recuerda que el QIR no se gana en la última semana: se gana con constancia, estrategia y serenidad.
En enero, más que estudiar más, se trata de cuidarte mejor para rendir al máximo cuando llegue el gran día.
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